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Avatar de jesus   jesus   08/03/2011 a las 11:14
Tim Berne
Foto: Tim Berne No recuerdo, y me gustaría saber, qué estaba escuchando hace unos 4 o 5 años, cuando una de estas radios online (lastfm) me recomendó como siguiente tema para escuchar algo llamado Huevos. El tema fue como un viento fresco que se llevó por delante la sofocante neblina de cotidianidad en que mi trabajo me sumía. Rapidamente miré el autor: Tim Berne.

Tim Berne (1954) es uno de esos héroes menores del jazz, que no por ser menores, dejan de tener unos cuantos admiradores. Se trata de un artista capaz y hábil, que decició poner el pie al otro lado de la línea que diferencia lo que se vende de lo que no. Sus composiciones son un espacio abierto para la improvisación de los músicos que los acompañan, los cuales, gracias a su nivel, se desenvuelven bien en los largos y caóticos devenires por donde Berne les marcar el paso desde el esclavizante saxofón. A veces más normales, a veces hasta con bastante swing, sus temas son como una composición tradicional de jazz vista a través de numerosas burbujas que acentuan y deforman a su paso matices, desinencias y ritmos, para converger en momentos de concordancia y éxtasis... o para deshacerse en puro caos. Caos no del todo comprendido o apreciado, quizás por ello no se prodiga mucho en grandes discográficas de jazz tradicional (dos discos con Columbia), así que creó su propia discográfica en la que apoya y edita a gente con proyectos más arriesgados, y que se llama Screwgun.

No se trata de un genio que tocara desde la infancia, ni falta que hace (a Coltrane desde luego no le hizo falta para ser uno de los saxofonistas más inluyentes de la historia), interesándose por el saxo y la composión de manera tardía. Su gusto por el soul y el rythm & blues originales también hacen sus pequeños guiños en sus temas, aunque queden eclipsados por la fuerte dominante del avant garde o del free jazz, que esto de hacer clasificaciones a veces se vuelve bastante complicado. Al respecto, él mismo diría que no se considera una personalidad dentro del Avant Garde, ni un ejemplo de lo mismo.

Lo bueno a veces viene acompañado de más bueno. En sus muchas formaciones (caben destacar Caos Totale y Science Friction, entre otras) ha tocado con gente muy interesante, como por ejemplo su guitarrista habitual Marc Ducret, que lleva la guitarra más allá de donde tradicionalmente queda recluída en el jazz (a mi modo de ver, perdiendo bastante expresión, si se considera todo su potencial), o el bien conocido y a veces inquietante (¡y hasta aburrido!) Bill Frisell.

Recomiendo su audición, pero con matices. Su tono oscuro, lo apabullante de alguno de sus pasajes orquestados, y las incursiones en la búsqueda de la textura y el paisaje sonoro puede superar a más de uno. No llega a ser ni un John Zorn (con el que tiene similitudes y también ha colaborado) ni un Otomo Yoshihide, pero según qué personas catalogarían más de una de sus canciones de música noise.

Por si a alguien le pica el gusanillo, hay algunos temas que a mí me gusta bastante: Van Gundy's retreat, donde su saxo esclaviza como digo el devenir de la composición, o The shell game, donde Ducret hace un papel fantástico, aunque quizás sea mejor recomendar algunos un poco más glamurosamente orquestados, como Bass Voodoo o The Legend of P-1 ambos con bastante swing e incluídos en el álbum Pace yourself.

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