Inicio

Pensamientos

Ver entrada

Avatar de jesus   jesus   27/04/2012 a las 20:18
La mujer de David el gnomo
Foto: La mujer de David el gnomo

Nunca he tenido gran poder de concentración. Esto me ha complicado mucha la vida, en cierto sentido. En vez de acabar la carrera rapidito y fuera, a ganar pasta como alto directivo... bueno, de alguna manera me he quedado en algún punto del camino.

La primera vez que visité Barcelona.... han pasado ya unos años, y todavía quedan recuerdos que van y vienen, a su antojo. Un compañero de curro iba para allá a visitar a su novia un fin de semana, y me dijo de ir con él. En vez de ir con él, volví con él, y la ida la hice cómodamente en avión. Pero esto tampoco es lo más importante. Aunque bueno, tiene cierto encanto llegar a Barcelona volando por los aires y aterrizar dando vueltas como una mosca sobre una mierda. Que nadie busque acá el doble sentido, eh, que Barcelona huela a meado y a mierda, al menos en el barrio gótico e inmediaciones no quiere decir que yo me quiera cebar con ello... Bueno, el avión llegó, me cogí mi mochila, ésa, la de viajar cómodamente y sin esperar maletas perdidas en cintas que entran y salen de la nada, y de alguna manera me dirijí a Plaza de España, caminando por alguno de los bonitos bulevares de marcado aire mediterráneo que la circundan. Mucho más tarde vería algún vídeo del 15m y me cstaría reconocer dicha plaza... Pero ahí llegué. Había un Corte Inglés cerca, y de algún esondrijo apareció mi colega de curro, y nos fuímos a tomar mis primeras cañas catalanas. Recuerdo también cómo, al pedir mi pincho de tortilla, ese manjar tan español, no vi ningún pedazo de pan en el plato y pedí al camarero dicho acompañamiento esencial de toda tortila que se precie y disfrute. Y sí, tuve que pagar por el minúsculo, cutre, insignificante mendrugo de pan. Mi primer encontronazo con los tópicos... o con uno que no debe de ser tan tópico.

EL viaje tenía una trampa. Mi coelga de curro, aparte de visitar a su novia, iba a asistir a una fiesta a la que un colega suyo estaba invitado, y de mala manera nos acoplaríamos él, novia, y colega. Pero no era una fiesta cualquiera, no, era una fiesta de disfraces, y teníamos que ir disfrazados, obviamente. Yo no soy mucho de este tipo de chorradas, son más bien un tipo serio al que le gustan única y exclusivamente sus propias chorradas, y entre eso y que a veces soy un poco cortado, no me terminaba demasiado el plan. Pero no había excusas que valieran; mi coelga me lo dejó bien claro, o yo iba con disfraz a Barcelona, o adiós transporte (de vuelta), y adiós alojamiento (la casa de su colega). En eso que estaba pagando el mendrugo de pan, nos fuímos corriendo, raudo y veloz el metro de Barcelona, a casa de su colega.

La casa tenía su encanto; dos o quizás tres pisos, pequeñita, con compañeras de piso que no recuerdo haber visto, y un montón de revistas porno. Y es que alguna de las compañeras de piso trabajaba en aquel entonces para Penthouse, o similar, y se traía el trabajo a casa. Y yo ardía en deseos de conocer gente tan interesante, tan de mundo. Pero no se terció la cosa... . La cosa es que el colega de mi coelga estaba ya estresado... teníamos que prepararnos! y él ya estaba en ello. Con una chaqueta verde militar, una gorra verde del estilo, una barba postiza (creo), y un puro Habano, se había convertido en un Fidel Castro algo más joven y gordo que el original. Aquel año Fidel ya estaba medio desaparecido y los medios le daban por muerto día sí día también. Esto le venía bien al colega, porque había una cosa que no sabíamos de la fiesta hasta el último momento: era una fiesta de disfraces, sí, pero una fiesta temática. Y el tema era... muertos famosos. Fidel tenía su coartada "a ti quién te dice que sigo vivo, eh?". Bien, era difícil de rebatir. Mi colega por su parte se había hecho con un disfraz de lo que en España se entiende por chino mandarín, sea lo que sea eso. Un kimono negro y un sombrero cónico le convertían en... Fu Man Chú. Toma ya. Él ya lo tenía solucionado, mal que bien. El problema es que yo no tenía ni tengo más disfraz que mi ropa normal de persona anodina sin especial gusto por la ropa de marca. Eso, y un Kimono que me regalara una novia en su día. Mi coelga no quiso aceptar mi ropa de calle, así que me metí en mi Kimono japonés, y mi coelga me dió la solución: "cuando te pregunten, di que eras al que le cayó la bomba encima en Nagasaki". Aceptamos barco, dije, o debí de decir. La novia, por cierto, iba de pirata, y como es negra, debía de ser pirata caribeña o yo qué sé qué. Muy mona ella, muy majo mi colega, que a la hora de llegar a la fiesta hizo una de "mi novia está cansada, bueno Jesús, nos vemos mañana"...

Pero vayamos a la fiesta. el local era un bar, con no mucha luz, algún negón azul, quizás, mucho humo, seguro, y un montón de gente totalmente loca. Había de todo, gente alta, baja, tíos, tías, y sobre todo guiris. Yo que soy un hombre de inquietudes interestatales enseguida me lancé a entablar conversaciones con unos y otros. Y si no lo hice me lo invento a como licencia literaria. El caso es que había unos disfraces muy buenos, otros regulares, y alguno muy triste. Como el mío, que era un puto kimono negro. Hay dos que recuerdo sobre todo, sin embargo.

Había una chica que tenía algo de lesbiana. No sé, quizás el pelo corto, algo de corpulencia (que no se me entienda mal, no era grande y estaba my buena, pero no era tampoco la típica hiperdelgada), vestida en negro y con una polla de goma saliendo del pantalón, sin terminar de cerrar. La polla de goma asomaba algo más que la cabeza, apuntando casi en 90 grados hacia el techo. Recuerdo que la chica me llamó la atención por esto y por la soga que colgaba de su cuello. Como todo esto era un tanto exótico apra mí, y ella era guiri, y estaba muy buena, algo se combinó en las constelaciones para que acabaramos hablando en el cuarto de baño. La chica me abordó, creo, o quizás no, pero no tengo constancia de haberla dado yo la brasa, inicialmente. Era guiri, treintaytantos, y no sé si lo he dicho pero estaba buena. Me interesé por su personaje y me dijo que iba del cantante de los Inner Sex, el cual murió asfixiado en un hotel mientras se masturbaba bajo los efectos de la falta de oxígeno. No se sabe muy bien si cuando nació también me faltó O2, pero el tipo es de estos personajes ilustres que hartos ya de follar con unas y con otras, cuando no también con otros y otras cosas animadas o no, decide dar un paso más y probar el vuelo sin motor que es medio ahogarse a sí mismo mientras se masturban, o follan, o les follan. Por cierto, cuando alguien se hace famoso por este tipo de cosas, es porque da un paso de más y muere ahogado pajeándose en un hotel.

A veces pienso si me estoy perdiendo algo.

En estas estábamos mi nueva amiga y yo, que le esuchaba mientras le daba tobas a su polla de goma con quizás alguna reacción en la que no lo era, que me contó que quizás se tendría que ir pronto a casa, a acostar a la niña. Porque era madre, y tal. Bueno, ahí empecé a interpretar que me estaba dando largas, aunque creo recordar que eso no terminaba de casar con la impresión que tenía de la situación. Hablando en el baño con una chica que tiene una polla de goma entre las piernas, a la que doy tobas, mientras me cuenta que la falta de oxígeno no sólo no es tan mala sino que es placentera.

Como fuera, lo dejé pasar. Antes de que se fuera mi colega, tuvimos tiempo de hacer un repaso a la gente del local. Entre ellos había gente de todo pelaje, como digo. Gente estrafalaria, surrealista... y en el centro de todo, con una aspiradora en ristre, sacando culo mientras limpiaba con ella el suelo (supuestamente), con bigote y con falda, ahí estaba Freddy Mercury con su aiguantobrekfriii. Impresionante. Brutal. el mejor disfraz de toda la noche, y con diferencia. Y debajo de él, una tipa alta, quizás mayor, divorciada de uno de los que había montado la fiesta (un chungo, creo recordar), y el centro de atención de todo el mundo.

Comentamos los colegas su disfraz era brutal. En la honrosa actividad de la crítica estábamos dedicados cuando apareció por ahí una tipa bajita, redonda, y con una especie de cortina rococó a modo de vestido que nos tenía intrigado. Era como la abuela de las abuelas de las abuelas de pueblo. El disfraz, como de princesa pobre, nos tenía intrigados.

¿De qué irá está tía?

De la mujer de David el gnomo!!!!

Nos pudimos estar riedo horas con eso. Yo ya empezaba a tantear otras nacionalidad, la brasileña, creo, hablando de esto y de lo otro con un par de pijas sudamericanas, guapas, pero muy creídas, o quzá sólo era una, que debía de llevr ya unas cuantas copas encima... o dentro. Ella iba de Dori Parton, según creo recordar, y era muy hippy y nos fumamos sus porros, o eso creo. O quizás ella se fumó los nuestros. El caso es que tampoco le veía mucho futuro al tema, y lo dejé correr. Creo también que fue por ella por la que nos enteramos de que la mujer de David el gnomo no era tal sino la reina Isabel tal y cual, o alguien del estilo, que al menos en el cine tenía forma humana y no de calabaza rechoncha, como en persona. Porque en persona no daba mucho la talla. Como fuera, la reina o princesa o lo que fuera hbaía venido con su novio, que no, no era un gnomo. Y a todos nos extrañó sobremanera.

Reconozcámoslo. La fiesta no estaba mal, tenía un punto delirante que a mí me suele gustar mucho, gente rara, haciendo y diciendo cosas raras... la cantante de la polla de goma ahora hablaba con otro chavalito que daba más el pego de bohemio que yo, y mi colega me había dejado hace rato con el suyo, que tenía algo en común conmigo: estar todo el puto día llorando y halando mal de su ex. No éramos el alma de la fiesta, quizás. Y ambos encima teníamos unas ganas de folalr que no nos teníamos en pie... de eso, y de las ene copas que llevábamos ya encima. En una de ésas que cada uno se dedicaba a lo suyo, estaba yo de cháchara con Fredy Mercury, y a pesar del bigote y de la lección de catalanismo que me estaba impartiendo, la empezaba a ver atractiva. Y de hecho, era todo una mujer. Muy buen cuerpo, alta, madura, buen pelo, quizás no con tetas desmesuradas, pero con mucha energía. Que no iba a caer, vaya. Me dijo que si no me había ido con la cantante de la polla de goma, que me había estado tirando los tejos a las claras. Me quedé un poco descolocado... ¿en serio? sí, claro, está buscando rabo, se nota. Bueno, te los ha tirado a ti y a medio bar, me temo (me dijo). Esto me creará un recuerdo de erotismo insatisfecho para toda mi vida, seguro. Ha pasado tiempo y todavía a veces me acuerdo de darle tobas en la polla. Puro amor. La fiesta iba declinando y mis oportunidades de cachondeo estaban ya en las últimas. Y creo que ya estaba hasta los güevos de la fiesta y del kimono. Y mi coelga me había dejado tirado ahí, con su colega que estaba puteado por su ex y quería follar a lo que fuera... me recordaba a mí! Pero lo peor de todo es que dependía de este tipo para dormir esa noche, y él todavía, en virtud a esas copas con las que nos habíamos regado, todavía veía algo de esperanza al final del tunel.

"Oye, que el garito lo chapan pero nos vamos todos a un sitio que hay por ahí, cogiendo un taxi y tal".

Lo que me faltaba. Y para allá que nos fuímos todos, menos la cantante de la polla de goma y mi colega y su novia. Poco recuerdo de ese útlimo tramo de madrugada. Lo típico; música, gente pasándoselo bien, yo pasándolo mal que bien, y poco más. Cuando la cosa ya estaba totalmente declinando, y tras visitar el baño quizás sólo para hacer tiempo y echar una meada corta, me encuentro por un pasillo a Fidel Casro amorrándose, agarrando con revolucionaria ferocidad, a la mujer de David el gnomo. Fidel, borracho como una cuba, agarraba el culo a la enana ataviada con la cortina, descargando toda la pasión acumulada durante meses de abstención sexual. Las berzas de la mujer de David el gnomo asomaban por el escote (bueno, llevaba mucho escote, no es que se salieran más que antes), y Fidel se daba maña en agarrar acá y allá. Creo que reventé a reír y llorar. Era lo que me faltaba por ver.

De camino a casa, en el taxi, le dije que a partir de ese momento le había perdido el respeto, por tratar de follarse a la mujer de David el gnomo, que encima tenía novio, y en la misma fiesta, y esto llevó a lo otro y al pasar frente al Camp Nou empezamos a hablar de travestis, con el taxista. EL taxista nos contó cómo alguno le quiso pagar en carnes, y cómo alguno le tuvo que enseñar el DNI porque no se creía que lo que el pasajero llevara un alien. En la radio sonaba una canción decante por la que tenía una debilidad especial, y que yo adjudiqué a David Bowie. El título es "Wonderful Life" y es de Black. Apostamos y tuve que pagarle una copa, momento que aprovechó para contarme cómo de idiota y paleta era su ex, por la que hace años se vino a vivir a Barcelona, la cual sacaba fotos de todos los hoteles donde dormían en sus viajes. "será idiota, paleta, quiero y no puedo...".

Poco más de aquel viaje.

Alguno se podrá preguntar qué tiene todo esto que ver con mi poca capacidad de cocentración, que es con lo que empecé estas breves notas sobre eso que queda ya tan lejos (las noches surrealistas, España, Barcelona, etc). Pues bien, aparte de que haya redactado esto saltando de una cosa a otra, algo muy mío, la cosa está en que el otro día estaba en clase de Chino, junto con un montón de esposas tailandesas, vietnamitas e indonesas, o de similares orígenes, y me fijé en que muchas de ellas tenían rasgos comunes. A saber, cara rechoncha, tostada al sol, y con una gruesa nariz de patata que me recordaba algo. Una de ellas, especialmente grusa y de alguna manera grosera, me recordaba a la mujer de David, el gnomo. Y me puse a recordar cómo era yo, quién era, y cómo me perdía en noches absurdas allá en España, antes de caer a la categoría de inmigrante de país asiático... 

 


Visto: 677 veces   Compartir en Menéame Compartir en Twitter Compartir en Facebook Compartir en Delicious

Imágenes relacionadas:

Esta mujer se queria casar conmigo Zapatero es un buda en India!!!!! Barbie española Monos follando Mal rollo tipo Almodovar Aromatizando el cuarto Sistema de transporte Donde tender la ropa? Corrupcion de menores Como cambiar de marchar Chinas haciendo el indio

Aviso Legal Contacto Mapa del sitio Colabora Buscador Acerca de esta web Acerca del autor
DeSastreCajón, corriendo sobre jMVC