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Avatar de jesus   jesus   08/06/2010 a las 01:26 Valoración: 1
Ponyo en el acantilado / El viaje de Kikujiro
Foto: Ponyo en el acantilado / El viaje de Kikujiro A veces una película de dibujos animados es algo más que una película de niños. A veces juega en varios planos, algunos orientados al público más canijo, y algunos al público más adulto (¿para que no se aburran cuando lleva al cine a sus pequeñas reproducciones?). Otras veces, simplemente la trama, la manofactura, la estética, son suficientes en conjunto o por separado para que la película haga disfrutar también a los mayores.

Tenía altas espectativas en relación a Ponyo en el acantilado. Mi hermano, cuando la elegí de entre los doscientos cartones de colorines, la elogió de una manera cuanto menos curiosa en un supuesto cinéfilo carca (de estos que te cascan una película soporifera y se quedan tan tranquilos, los mismos que han visto Ordet muchas veces y... etc); me dijo: "es una gran película". Me da miedo poner en su boca estas palabras, de grandes que son, espero que fueran ésas y no me esté columpiando. Pero algo así fueron.

Bueno, sólo voy a decir un par de cosas sobre la película; que sí, que para los niños no está mal; que sí, que tendrá su punto. Pero que no me parece una gran película, ni un gran argumento, ni una gran demostración artística ni de ingenio argumentativo, ni especialmente humana, ni nada. Simplemente me parece una especie de alegato pro zoofilia entre un niño y un pez, hijo(a) este(a) último de un padre travesti, que vive en el mar y no se decide a llevar a cabo sus conspiraciones (a los guionistas se les olvidó, o a mitad de trabajo prefirieron pasar del tema).

Para no limitarme a vomitar sobre una película que me ha sido imposible aguantar con los ojos abiertos y despierto, hablaré bien de otra que taqmbién tenía pendiente y que he visto estos días: El verano de kikujiro, de Takeshi Kitano. Ayer vi Zatoichi (la vi pro primera vez en cine, y me gustó bastante); nunca olvidaré a Takeshi: qué morro le echa a veces. sin embargo me cae bien. Y más tras ver El verano de Kikujiro. Ésa, ésa ha sido la película de estos días. Ternura, idiotez, ironía, historia sencilla pero con trasfondo profundo... bueno, no necesita grandes palabras tampoco. Con que una película te haga pasar un buen rato, de la forma que te lo hace pasar ésta, ya es suficiente para que merezca la pena. E incluso para decir que es buena.

PD: sí, no oís mal. En vez de Ponyo, durante la película muchas veces dicen coño. Estoy seguro. Zoofilia, travestismo, y mensajes subliminales.

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